Antibióticos y alcohol: ¿qué pasa si los mezclas y qué riesgos existen?
- El hígado tiene que trabajar más para procesar tanto el alcohol como los medicamentos.
- El alcohol no anula la eficacia de la mayoría de los antibióticos, pero puede interferir con el proceso de curación de la infección de otras maneras.

Una de las recomendaciones más comunes que escuchamos cuando estamos bajo tratamiento con antibióticos es evitar el consumo de alcohol. Sin embargo, a menudo no se explica claramente por qué. ¿Es esta una advertencia de precaución exagerada o realmente hay riesgos de salud al combinar alcohol con antibióticos?
Aunque en algunos casos la advertencia es solo por precaución, en otros es un consejo respaldado por la ciencia, ya que algunas combinaciones de antibióticos y alcohol pueden tener consecuencias graves. Lo que es cierto es que cada medicamento y cada persona reacciona de manera diferente. Por lo tanto, nunca está de más aclarar los mitos y los hechos.
¿Qué sucede en el cuerpo al mezclar alcohol y antibióticos?
El cuerpo humano tiene mecanismos complejos para procesar los medicamentos, y el alcohol puede interferir con este proceso de diversas maneras. Algunos de los efectos que pueden ocurrir cuando se mezcla alcohol y antibióticos son:
- Interacciones metabólicas: el alcohol y los antibióticos son metabolizados por el hígado, por lo que tomar ambos a la vez puede sobrecargar este órgano vital. El hígado tiene que trabajar más para procesar tanto el alcohol como los medicamentos, lo que puede disminuir su eficacia y aumentar el riesgo de efectos secundarios.
- Mayor carga para el hígado: algunos antibióticos son conocidos por ser hepatotóxicos, lo que significa que pueden afectar el hígado. Al agregar alcohol, que también es hepatotóxico, se aumenta la carga sobre el hígado, lo que podría causar daño a largo plazo.
- Reducción del efecto del antibiótico: aunque no todos los antibióticos se ven afectados por el alcohol, en algunos casos, el alcohol puede interferir con la eficacia del medicamento. Esto significa que el tratamiento no será tan efectivo y la infección podría persistir.
- Posibles efectos adversos amplificados: algunos antibióticos pueden tener efectos secundarios graves cuando se combinan con alcohol. Esto incluye efectos como náuseas, vómitos y mareos.
¿Qué antibióticos tienen más riesgo al combinarse con alcohol?
No todos los antibióticos reaccionan de la misma manera con el alcohol. Sin embargo, hay algunos que presentan riesgos significativos. En la lista de los más comunes se encuentran:
- Metronidazol (Flagyl): este antibiótico es uno de los más conocidos por causar reacciones graves cuando se mezcla con alcohol. La combinación puede provocar efectos secundarios como náuseas, vómitos, dolor de cabeza y enrojecimiento de la piel. Esta reacción es similar a la que ocurre cuando una persona toma disulfiram, un medicamento utilizado para tratar el alcoholismo.
- Tinidazol, Cefotetan y Linezolid: otros antibióticos que también pueden causar efectos adversos similares cuando se combinan con alcohol. Aunque la intensidad de la reacción puede variar, es mejor evitar el alcohol mientras tomas estos medicamentos.
Cada antibiótico tiene un perfil único, y la gravedad de la interacción con el alcohol depende del medicamento y la dosis. Por eso es fundamental consultar a un médico o farmacéutico antes de consumir alcohol.
¿Qué puede pasar si tomas alcohol con antibióticos más comunes?
Algunos antibióticos comunes, como la amoxicilina, azitromicina y doxiciclina, tienen menos probabilidades de causar reacciones severas con el alcohol. Sin embargo, eso no significa que sea completamente seguro. Algunos de los efectos más comunes son:
- Amoxicilina: aunque el alcohol no debería interferir directamente con la eficacia de la amoxicilina, puede debilitar el sistema inmunológico y ralentizar el proceso de recuperación de la infección. Además, puede aumentar los efectos secundarios de este antibiótico, como malestar estomacal.
- Azitromicina: el alcohol no afecta significativamente la absorción de azitromicina, pero el consumo excesivo puede debilitar el sistema inmunológico, lo que ralentiza tu recuperación.
- Doxiciclina: este antibiótico, utilizado comúnmente para tratar infecciones bacterianas, puede tener efectos secundarios graves si se combina con alcohol. Si bien no hay una interacción directa, el alcohol puede aumentar la probabilidad de efectos secundarios como náuseas y dolor abdominal.
¿Se pierde eficacia del antibiótico al beber alcohol?
La pregunta más frecuente es si el alcohol realmente reduce la efectividad de los antibióticos. La respuesta no es tan sencilla. En general, el alcohol no anula la eficacia de la mayoría de los antibióticos, pero puede interferir con el proceso de curación de la infección de otras maneras.
El alcohol puede debilitar el sistema inmunológico, dificultando la capacidad del cuerpo para combatir la infección. Además, algunos antibióticos requieren un nivel constante en el organismo para ser efectivos. El consumo de alcohol puede afectar el metabolismo del antibiótico, lo que podría reducir su concentración en el cuerpo y hacer que el tratamiento sea menos efectivo.
Algunos antibióticos, como los que pertenecen a la familia de las tetraciclinas, pueden ser absorbidos de manera menos eficiente si se consumen con alcohol o productos lácteos. Esto puede reducir la cantidad de medicamento que llega al sitio de la infección.
Otros riesgos indirectos: lo que muchos no piensan
Aunque las interacciones directas entre alcohol y antibióticos son la principal preocupación, también existen riesgos indirectos que a menudo se pasan por alto:
- Empeorar síntomas de la infección: el alcohol puede deshidratar, lo que puede hacer que los síntomas de la infección se agraven. Además, el alcohol puede disminuir la eficacia del sistema inmunológico, dificultando la lucha contra la infección.
- Aumentar la deshidratación: como el alcohol es un diurético, puede aumentar la deshidratación, lo que es especialmente preocupante si se están tomando antibióticos que también pueden afectar la hidratación del cuerpo.
- Dificultar la recuperación: puede retrasar el proceso de curación, ya que afecta la capacidad del cuerpo para reparar y regenerar las células. Esto puede prolongar la duración de la infección y los síntomas.
- Riesgo de olvido de dosis o mal cumplimiento: cuando se consume alcohol, la capacidad de concentración y memoria puede verse afectada, lo que puede llevar a olvidarse de tomar las dosis correctamente o incluso a dejar el tratamiento antes de tiempo.
Aunque no todos los antibióticos interactúan gravemente con el alcohol, siempre es recomendable evitar la mezcla. El alcohol puede interferir con el proceso de curación, reducir la eficacia de los antibióticos y causar efectos secundarios adicionales. Tu cuerpo necesita estar en las mejores condiciones posibles para luchar contra la infección, y el alcohol puede dificultar ese proceso.
¿Estás en tratamiento con antibióticos? Siempre es mejor consultar con un médico antes de consumir alcohol. En SaludOnNet contamos con especialistas dispuestos a ayudarte en lo que necesites, sin esperas y a unos precios muy competitivos. Ellos pueden brindarte recomendaciones personalizadas basadas en el antibiótico específico que estés tomando y tu situación de salud.
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